Las problemáticas y retos de los
jóvenes de hoy
En el caso de Colombia, Muñoz (2003) afirma
que los jóvenes entre 14 y 26 años representan el
21% del total de la población colombiana. Desafortunadamente,
muchos de ellos están marginados
de la ciencia y la tecnología, de las posibilidades de
trabajo, la participación política, la recreación y las
posibilidades de expresión. Esta situación es caldo
de cultivo para el ingreso y la participación en diversos
circuitos de ilegalidad: delincuencia común,
guerrilla, paramilitares, redes del narcotráfico y
contrabando, prostitución, etcétera. Ante estas problemáticas,
sostiene Muñoz, el Estado colombiano,
como muchos otros en Latinoamérica, ha tomado
acciones que han ido desde la elaboración de documentos
y leyes hasta la creación de viceministerios
y consejerías. Sin embargo, a pesar de los recursos y
esfuerzos, los asuntos de juventud no han logrado
generar los resultados previstos porque, entre otras
cosas, las políticas de juventud no han tenido un norte,
ni metas productivas, ni un fundamento investigativo.
Para Muñoz, el panorama muestra dos grandes
tendencias: o bien los asuntos de juventud han dejado
de estar en la atención pública como efecto de
la crisis económica, política y criminal que hace de
ciertas situaciones “asuntos no-prioritarios” o bien
las políticas que se trazan se desdibujan, pierden vigencia
y no trascienden en las agendas públicas.
En cuanto a retos, Donas (2001) afirma que los
jóvenes latinoamericanos tienen grandes desafíos
en seis diferentes áreas, entre las cuales existen
innumerables vínculos y componentes. Sostiene,
además, que los jóvenes parecen entender que sus
problemas específicos no podrán ser solucionados
si los problemas generales de nuestros países no son
corregidos antes o conjuntamente. Igualmente, Donas
explica que los jóvenes manifiestan pesimismo
sobre la posibilidad de que esos cambios ocurran
en el corto plazo, en particular por su desencanto
con los gobiernos y los políticos



